Para una persona que desde pequeña ha tenido una fobia, esta palabra adquiere un sentimiento importante.
Cuando por un “miedo irracional” has sufrido, has llorado, te has sentido objeto de burla, de incomprensión, de rechazo,……tomas una decisión, “no habrá ningún miedo racional que me haga sentir temor”; este pensamiento te dota de una fortaleza especial.
Muchas veces cuando la gente me dice “no tienes miedo a viajar sola”, a “cambiar de trabajo”, a “hacer cosas nuevas”…., siento una profunda sensación de “poder” y les diría: ¡cómo me va a dar miedo algo así!! ¿Vosotros que nos sois capaces de aceptar “mi fobia”, os asombráis de mi valentía “al cambio”?...¡tiene gracia!, pero callo porque sé que a ellos nada les importa, este “super-poder” especial sólo lo entiendo yo.
Lo que me hacía vulnerable ante los demás “el miedo”, me ha hecho fuerte, porque aprendí a mirarlo frente a frente, porque sé cogerle de la mano y vivir con él, porque sé que todo está en mi mente, porque si tú puedes decidir, tú controlas.
Bendito miedo que te estimula, te reta, te alerta y te hace superarte. ¡Míralo frente a frente! ríele e inclúyelo en tus retos de cada día . Al otro, al irracional, a la fobia, ¡échatela en la mochila! y sigue hacia delante.