6 mayo, 2019 Isabel_MG

Materia: Modelaje

Cuando me contratan una acción formativa me genera mucha ilusión, primero porque alguien de nuevo confía en la Metagestión, en mí; segundo porque de nuevo tendré la oportunidad de “modelar” personas, organizaciones, para que se lancen hacia su objetivo.

Después siento vértigo y se me encoje el estómago, es ese condenado sentido de la responsabilidad y de la perfección que la tengo integrada en mi identidad, pero que con los años he sabido gestionar para saber que tengo que “pararme y pensar”. En esta fase me ayuda el analizar y estudiar muy bien el objetivo de mi cliente, el explícito y el implícito. Es cuando me reúno, escucho, analizo, pregunto, y pregunto, y pregunto….

Una vez entiendo y visualizo con mi cliente eso que llamarán ÉXITO, es cuando me viene el torrente de energía a través de millones de pensamientos, retocados una y otra vez con esos maravillosos pinceles de la creatividad que van generando ideas, asociadas con metodologías, mensajes, contenidos, habilidades….En esta fase es cuando me alegra tener esa gran “mochila” llena de herramientas, aprendizajes, conocimientos, …Es un viaje constante del presente al pasado y del pasado al futuro para ir generando hilos conductores.

El gran “momentazo” es cuando estoy frente a las personas participantes, personas que han decidido invertir su tiempo en aprender, que depositan en mí la confianza del ¡dime cómo puedo alcanzar mi objetivo!.

Por ello la primera pregunta que comenzamos a resolver es el ¿PARA QUÉ?, ¡vaya! la Metagestión aflora y empieza a colarse en el aula.

Si no tenemos una META que alcanzar no tendremos la necesidad de generar un CAMBIO y por tanto no tendremos un FOCO que nos guíe durante la acción formativa.

La segunda pregunta a resolver es ¿QUÉ?, qué puedo hacer para alcanzar esa META, hay muchas cosas que ya estoy haciendo, otras que no hago y podría hacer, y otras que no sé que podía hacer.  Nadie puede aprender lo que no es consciente que no sabe.

Cuando decidimos QUÉ cosas podemos hacer que hasta ahora no hacíamos, tenemos identificado el CAMBIO que queremos generar, y es ahora cuando estamos preparados para trabajar los CÓMO. El saber, el saber hacer, el sentirse capaz de hacer es lo que utilizaremos para combatir esas resistencias y miedos al cambio, que sí o sí aparecerán.

En esta parte de la acción formativa es cuando, la experiencia y los errores, me han hecho darme cuenta que hoy en día no necesitamos transmitir “muchos conocimientos” (todos están en San Google), que lo que más importante es que las personas entiendan y sepan usar esa porción de conocimiento que para cada una es la clave de su CAMBIO.

Si no sabes hacer algo, hazlo”; es la única forma de aprenderlo. Qué importante es haber ido generando entre todos los participantes un clima de confianza, de relaciones de respeto, para que, llegado a este punto, todos se atrevan a hacer, a equivocarse, a rectificar, a volver a hacer.

Generar aprendizajes visuales, auditivos o kinestésicos (emocionales), nos garantiza que estamos dando respuesta al amplio abanico de personas que nos acompañan. Porque la igualdad comienza entendiendo que cada persona somos diferente, y que para que todos podamos avanzar hacia el mismo punto, hay que atender las diferencias.

Aquí es donde suelen acabar las acciones formativas, hemos aprendido a hacer algo nuevo, nos sentimos muy bien, satisfechos y nos vamos.

Realmente es aquí cuando comienza el verdadero aprendizaje, porque es ahora cuando hay que “hacer eso que hasta ahora no hacíamos” para conseguir nuestro objetivo, o no se producirá ningún CAMBIO y por tanto ningún LOGRO.

Salir con un Plan de Acción concreto y con un compromiso, es la clave.  Me encanta cuando me contratan el acompañamiento de ese Plan de acción, porque sé que incorporar hábitos en nuestro día a día es lo más complicado, y porque sé que sólo cuando interiorizamos los aprendizajes es cuando se produce el desarrollo personal, de los equipos y de las organizaciones. Acompañar no es “yo te lo hago”, es “estoy a tu lado confiando que tú eres capaz de hacerlo”.

Yo llevo 25 años aprendiendo inglés, y no entiendo una sola palabra; sencillamente porque no lo uso, porque no lo he puesto en práctica.  ¿Cuántos de nosotros repetimos acciones formativas de gestión de reuniones, trabajo en equipo, de comunicación,…, año tras año?

¡Seamos eficientes con nuestro tiempo!, la metodología de la Metagestión para las acciones formativas busca esta eficiencia:

  • Identifica tu FOCO (Objetivo a conseguir)
  • Acepta el AIRE (Cambio a promover)
  • Desarrolla CALOR (entorno de confianza)
  • Moldea tu MATERIA (nuevos hábitos)

Para modelar personas, equipos, organizaciones, ¡Metagestiona tus acciones formativas! Vamos!!!

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