12 diciembre, 2017 Isabel_MG

Metagestión & Construyendo diferente

Recuerdas cuando de niños nos regalaban un juego de construcción, abrías la caja y contemplabas todas las piezas ordenadas por colores, tamaños, formas…,  todas en su bolsa hermética; y junto a ellas, ese folleto lleno de imágenes, posibles opciones de figuras de construcción acompañadas por el catálogo de instrucciones para ir, paso a paso, reproduciendo el proceso hasta obtener  la imagen seleccionada.

Y entonces, con el folleto delante, comenzabas con cuidado a abrir bolsas, y mirabas una y otra vez antes de poner la siguiente pieza, y te ibas sintiendo genial cuando aquello que al principio no parecía nada, poco a poco iba tomando forma, una forma igual a la de la figura elegida.

Con el paso del tiempo, cuando abrías de nuevo  la caja del juego,  te encontrabas una imagen bien diferente, “un montón de piezas mezcladas”, ya no sabías bien cuantas tenías y, la mayoría de las veces, tampoco encontrabas el folleto de instrucciones.

Pero eso no te impedía jugar,  comenzabas a agrupar piezas guiado por una imagen que identificabas en tu cabeza y que la mayoría de las veces ibas cambiando y adaptando a lo que con las manos, y las piezas que tenías, ibas construyendo.

Son dos  formas de jugar con un mismo juego,  son dos formas de construir, de crear, de poner en marcha tus manos y tu mente.

¿Cuándo te gustaba más jugar? ¿Crees que a los compañeros de tu equipo de trabajo les gusta el mismo enfoque de juego?

La forma de plantear el juego influye en las vivencias, experiencias y emociones que se pueden desarrollar con él, por ejemplo:

  • El éxito es sentido de manera diferente, para unos el éxito es ver la pieza final exactamente como el de la imagen y, para los más exigentes incluso, si lo haces en menos tiempo cada vez, la satisfacción es mayor. Por el contrario para los que construyen  sin guion, el éxito es poder llegar a construir algo que sea parecido a la idea que tenían en su cabeza, o ni tan siquiera eso, es tan sólo construir.
  • El fracaso es mucho más acusado en el primer caso, “me falta una pieza”, “he empezado por un paso equivocado…”, el error se identifica rápido, su causa y, por tanto, se puede aprender fácilmente y rehacerlo. Por el contrario en el segundo caso  el fracaso está menos presente; no obstante, cuando surge, ese sentimiento de  “hoy no estoy inspirado”, es más complejo recomponer.
  • El perfil del jugador es igualmente diferente, en un caso son aparentemente más competentes las personas con más capacidad lógica, más paciencia, más capacidad de interpretar instrucciones y, sobretodo la “experiencia” es un grado para ser “los más rápidos”; en el segundo caso tiendes a buscar, para jugar, a gente más creativa, con capacidad abstracta y que no tenga pereza de hacer y deshacer, que disfruten tanto del proceso de construcción como con el resultado final.

Y así podemos ir analizando una a una las muchas diferencias que plantean dos formas de jugar un mismo juego; pero, por más diferencias que encontremos, llegamos siempre a una misma conclusión, hay personas que se divierten jugando  de una u otra forma.

En el mundo actual, con esta percepción de cambio permanente, de necesidad de transformación, de escenario V.U.C.A.…..; se me asemeja a esa sensación que teníamos cuando abríamos la caja del juego de construcción y encontrábamos algo “bastante diferente” a lo que te anunciaba el mensaje de la caja.

Hay muchos ejemplos donde podemos diferenciar estas dos formas de jugar a un mismo juego,  y para los que debemos aprender a crear las nuevas normas, las nuevas formas de disfrutar jugando.

Un ejemplo de esto, me viene a la cabeza,  es el diseño de los planes de capacitación o de formación para los perfiles profesionales de nueva generación.

Tradicionalmente la definición de puestos de trabajo, de profesiones, se realizaba en base  a una serie de responsabilidades, de roles que encajaban en modelos de organización jerarquizadas, y todo ello daba lugar a una relación  de competencias de diferentes tipo,  y una trayectoria  “paso a paso” para desarrollar el perfil más adecuado, para acceder a este tipo de trabajos.

En este escenario, con profesiones bien definidas, los planes de formación, de capacitación, se construyen  elaborando “esas bolsitas de piezas herméticas” con el conjunto de competencias que  han de adquirir  las personas  y, que han de desarrollar paso a paso, hasta obtener el perfil profesional que tenemos como imagen final.

Pero ¿qué está pasando ahora?, ahora para muchas profesiones o puestos de trabajo, hemos perdido las imágenes finales, no tenemos muy claro como es el “prototipo”  para ser un profesional de éxito; sin embargo,  hay quien sigue empeñándose en crear  o buscar bolsitas estancas de competencias, planes de formación que al finalizarlos no te llevan al “éxito” esperado.

Es el momento de aprender a construir profesionales partiendo, no de la imagen final (que no la tenemos),  sino de analizar las piezas iniciales con la que cuentan las personas (qué sabes hacer bien, qué te gusta hacer, qué te gustaría poder llegar a ser,…..); a partir de ahí buscar las piezas que sumándolas, de forma diferente para cada persona, en cada momento, una a una, vayan construyendo ese profesional de éxito, y lo será  porque será diferente y será el mejor en lo suyo, “igual a nada, igual a nadie”.

Para “construir” profesionales de la nueva generación, tenemos que aprender a aceptar nuevos significados de las palabras éxito, fracaso, perfil…; tenemos que aprender a jugar sin instrucciones, tenemos que aprender a disfrutar durante el proceso, tenemos que saber ver la originalidad y el potencial de las  “nuevas imágenes”, tenemos que pasar de ser “replicadores” a ser “creadores”.

La METAGESTIÓN te ayuda en ese proceso de “creación” de tu propia profesión, de tu propia marca, de la creación de los profesionales que necesitas para tu equipo, con esa aportación de valor que ni siquiera eres capaz de imaginar de antemano, ¿cómo?:

1.-  Identificando el FOCO de lo que queremos ser,  en esa proyección encontraremos las ideas para crear nuestra propia imagen, nuestra propia meta, nuestro “valor” y el de nuestros equipos.

2.- Aprendiendo  a  conocer las piezas que ya tenemos, para poder aprovecharlas al máximo, identificando que nuevas piezas debemos adquirir (MATERIA)

3.- Practicando a poner  y quitar piezas, atreviéndote a equivocarte, permitiéndote innovar en un proceso  que no da por “finalizada” nunca la construcción, en un  proceso de construir y desconstruir, para transformar y volver a crear (AIRE)

4.- Desarrollando tu capacidad de unirte a otras personas, con las que intercambiar piezas, con las que construir juntos, porque “entre todos” tenemos más piezas, más opciones, más oportunidades. (CALOR)

No te quedes sin jugar, Vamos!!!

 

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