1 abril, 2019 Isabel_MG

Silencio

Una semana, después de haber finalizado mi experiencia de “YO, en 100 palabras”, he estado en silencio.

¿Qué habéis pensado?, ¿Creéis que he transmitido algo?

El silencio ¿te ha generado pensamientos del tipo?:

  • Como ya ha publicado las 100 palabras, ¿ahora ya no comparte?, ¡pues vaya! Podría haberse despedido.
  • Estará ocupada y este lunes no habrá tenido tiempo, esperaré el próximo lunes.
  • ¿Ya no nos contará más?, voy a echar de menos este blog
  • Le habrá ocurrido algo, tampoco publica en otras redes sociales.

Estos pensamientos ¿vienen provocados por sentimientos del tipo?:

  • Rabia
  • Desilusión
  • Indiferencia
  • Empatía ….

Con el silencio se pueden generar muchos y diversos sentimientos, que vamos asociando a esos pensamientos que, en muchas ocasiones, nos lleva a actuar de forma determinada.

Entonces SI, el silencio comunica tanto o más que las palabras.

Por eso me pregunto, ¿sabemos trabajar los silencios, entender los silencios, aceptar los silencios…, como parte del proceso de la comunicación?

Cuantas veces me dicen en las organizaciones, es que aquí “no hay comunicación”, o las personas con respecto a sus jefes “es que no me comunican nada”, o entre familiares, amigos,… que dicen “ se acabó la comunicación”.

Definitivamente no es verdad, la no comunicación, verbal o escrita, genera una comunicación “no verbal o a través de silencios” que es mucho más difícil de interpretar adecuadamente.

La comunicación a través de silencios genera una activación de interpretaciones, suposiciones, que no pueden ser contrastadas ni rebatidas con nadie, y por tanto son las que nos desarrollan sentimientos que se van apoderando de nosotros construyendo verdaderas “películas en nuestra cabeza” que se convierten en creencias, la mayoría de las veces muy limitantes del tipo “no me quiere”, “pasa de mí”…

Ante un ejemplo similar en el que todos, más o menos hemos vivido en algún momento de nuestras vidas, he sido testigo de todo este tipo de “comunicaciones”:

Fui tan contenta al despacho de mi jefe a entregarle el informe, ¡me había esforzado tanto!, lo cogió, se puso a leerlo y no me dijo nada. SILENCIO.

  • Es un cretino, no sabe decir ni dar las gracias. Cuando me vuelva a pedir algo, se lo voy a echar en cara, ¡quien se cree que es!. (RABIA)
  • Es un tontolaba, ni siquiera sabe valorar un buen informe. La próxima vez no me esforzaré tanto, no merece la pena. (TRISTEZA)
  • Es un despistado, se abstrae en el trabajo y no ve más allá de sus narices. ¡Que ni gracias me has dado! – le digo para romper el silencio- ! ¡Me alegro que te interese tanto!, jaja (EMPATÍA)
  • ¡Es un crack!, en cuento se lo he dado ha sabido lo bueno que era porque no dejó de leerlo. ¡Me encanta trabajar con profesionales así! (ALEGRÍA)
  • ….

Todas las personas comunicamos con nuestros silencios, por ello si trabajamos en equipo, y más aún si somos líderes, tenemos que saber qué transmitimos con ellos.

En Metagestión trabajamos con dos pautas para evitar los “silencios” mal gestionados:

  • La planificación de la comunicación formal dentro de una organización asegura que no haya “silencios” conflictivos en el seno de la misma, asegurar que los temas importes siempre son comunicados verbalmente o por escrito, al igual que aseguran una frecuencia adecuada en las comunicaciones formales. Eliminan gran parte de cotilleos, mala información o desinformación.
  •  Las pautas de comunicación informales, que cada líder desarrolla como hábito con su equipo. Esas son el “me comporto de una misma forma para determinados mensajes” y así todo el equipo interpreta igualmente mi comportamiento.

EJ: Me habitúo a dar las gracias siempre que algún colaborador me entrega algo que le he pedido y le hago un comentario sobre la importancia que tenía esa petición para el objetivo común.

De esta forma aprovecho estas “interacciones” para ir generando relaciones, porque se van desarrollando como hábitos que nos permiten “relajarnos” eliminar temores de nuestras ya pesadas mochilas de “prejuicios”y “yo creía”.

La mayor excusa que tenemos todos para NO COMUNICAR es la de NO TENGO TIEMPO.

¡Madre mía que creencia más absurda!, si luego le dedicamos el triple de tiempo a averiguar qué le pasa a éste o aquel, a recomponer relaciones, a interpretar comportamientos que no entiendes y que te hacen dudar. Si no tienes mucho tiempo, ¡dí lo que necesitas!, porque el silencio es mucho más complejo de gestionar.

A mí me encanta el silencio, estar en silencio contigo misma sin que millones de pensamientos te asalten es estar realmente en un estado de aquí y ahora maravilloso, estar en silencio con una persona sin tener necesidad de hablar es haber desarrollado un fluir fantástico, estar con tu equipo y sentir que sabes interpretar los silencios de cada uno de los componentes es haber desarrollado una conexión de confianza brutal.

Yo quería hablarte del SILENCIO, por ello he generado silencio.

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